Un prometedor concierto
Un prometedor concierto
Jean-Guihen Queyras es un viejo conocido del público madrileño. Canadiense y francés de adopción, ejerce como profesor en la Musikhochschule de Stuttgart, tras su etapa en el Ensemble InterContemporain con Pierre Boulez. Sin duda una buena carta de presentación. Pero nuestro recuerdo se dirige hacia otra parte, no otra que al maravilloso Cuarteto Arcanto, que fundó el 2002 junto a Antje Weithaas, Daniel Sepec y Tabea Zimmermann, una agrupación modélica que desgraciadamente ya no existe. De esa los aficionados madrileños sí guardamos un recuerdo inolvidable. Su acompañante en el concierto a que nos estamos refiriendo es Alexandre Tharaud, un pianista que saltó a la fama por su participación en Amor, el film de Haneke, aunque en la película solo se viera una caricatura del propio Tharaud (“Haneke quería que tocara Schubert como Lupu”, ha dicho). Es, sin embargo, un músico de fuerte personalidad, y probablemente el pianista francés más importante de su generación.
Pues bien. Estos señores hacen música de cámara. Es lo que nos van a regalar en este concierto, en el que programan a lo grande. Porque eso es comenzar con Bach y acabar con Brahms. Será la BWV 1028, segunda de las tres sonatas para viola da gamba y continuo que Bach escribiera en la cosmopolita Cöthen. La obra exhala algo más que amabilidad en su amplia línea de canto y su recorrido polifónico, siempre inexplicable en el Bach que escribe para instrumentos de cuerda. La segunda pieza propuesta es una obra de cámara de envergadura. Es la música de un Shostakovich bastante decepcionado con el régimen, aunque la escribiera en medio de los clamores que provocaba su Lady Macbeth. Bueno, el final de la historia es conocido. Lamentablemente conocido. La segunda parte de la velada se iniciará con las miniaturas de la Op.5 de Berg, en transcripción del clarinete al violonchelo. Este instrumento realza más si cabe el lirismo casi operístico de esta música concisamente prodigiosa. Aunque para prodigios, música de cámara en estado de gracia, la sonata con la que se cerrará el concierto: la primera de las dos que dejara escritas Brahms para cello y piano.
Obviamente puede ser una gran tarde. Me gusta pensar así, casi como un adivino. Aunque como todo el mundo sabe, los adivinos nunca afirman nada sin tener elementos de juicio. ¿Tramposillos? Probablemente, pero por una buena causa. Pedro González Mira
Jean-Guihen Queyras, violonchelo; Alaxandre Tharaud, piano. Obras de Bach, Shostakovich, Berg y Brahms. Auditorio Nacional de Música, Sala de cámara. Martes 6, 19.30. Entre 10 y 20 €.
Últimos comentarios