La herencia
La herencia
Le llamaron para que estuviera presente en la lectura de su testamento. Había fallecido inesperadamente quien había sido su mejor amigo. Se encontró en el notario con la familia del desaparecido y algunos amigos. Hubo sorpresas, disgustos y alegrías. Quien le conociese no hubiese podido esperar otra cosa. A él le tocó en el reparto una enorme colección de discos. ¡Menudo problema dónde colocarlos! Se acordó de aquella herencia de otro amigo que los herederos quisieron donar a una Universidad y ésta no fue capaz de recibirla por incapacidad para asegurar su catalogación y liquidar los impuestos. Y del que no acababa en dar con la forma para ceder su colección al Orfeón Donostiarra. ¿Tendría él que pagar a hacienda por aquellos discos? Al final pagó, colocó los discos como pudo y pasaron los años. Demasiados.
Un día necesitó espacio y pensó en liquidar los vinilos. Alguien le había dicho que en eBay se pagaban fortunas por algunos antiguos. Sacó de la estantería el más grueso de todos. Era un álbum con innumerables LPs de Chaliapin. Lo abrió y, de golpe, se emborrachó de un profundísimo olor a cartón mezclado con otros perfumes. En él estaba toda aquella Rusia de la Perestroika que juntos habían conocido a finales de los ochenta. Sintió al amigo junto a él y se emocionó. Sacó otro disco que tenía el canto muy desgastado. En la carátula de “Tosca” leyó el nombre de María Meneghini Callas. Recordó. Corrían los años sesenta y ambos estuvieron en el Covent Garden en las últimas representaciones de la diva en aquel título. El disco lo había comprado allí en un mercado de objetos de segunda mano y era el original de la primera edición de EMI. Ya no quedaban ni María, ni Meneghini, ni su amigo. Pero allí estaba el olor y la carátula del LP, impregnando de recuerdos su cabeza, su corazón y su estómago.
“E avanti a lui tremaba tutta Roma”, no fue precisamente Roma, se dijo, y por un momento sonrió. Sonaba con algún que otro salto, pero no tenía precio todo cuanto el conjunto transmitía. Con curiosidad buscó los mimos discos en compacto. Transparentes, inodoros e insípidos supo que es lo que tenía que liquidar y supo porqué se pagaban fortunas por los viejos LPs.
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